El ingrediente por el que cruzábamos la frontera.
Hay ingredientes que descubres.
Y otros que, casi sin darte cuenta, terminan formando parte de tu vida.
Con el ruibarbo me ocurrió exactamente eso.
Lo conocí hace muchos años, cuando vivía en Inglaterra.
Allí aparecía cada primavera en mercados, pastelerías y cocinas familiares como si hubiera estado allí desde siempre.
Fue uno de esos sabores que se quedan contigo.
Ácido.
Fresco.
Delicado.
Completamente distinto a cualquier fruta que hubiera probado hasta entonces.
Cuando años después abrimos nuestra pastelería, me negaba a renunciar a él.
Así que cada primavera hacía un pequeño viaje hasta Perpiñán para cargar el coche de ruibarbo fresco.
Con esa cosecha preparábamos una gran cantidad de compota que nos acompañaba durante todo el año.
Y con esa compota elaborábamos una de las cocas de Sant Joan más queridas de Milola.
Una coca que muchas familias esperaban con la misma ilusión con la que esperaban la llegada del verano.
Un ingrediente todavía por descubrir
Aunque el ruibarbo lleva siglos formando parte de la repostería del norte de Europa, en España sigue siendo un gran desconocido.
Hoy ya puede encontrarse en algunos mercados especializados y tiendas online.
Nosotros solemos comprarlo en Fruites i Verdures Giró, en el Mercat de Sant Antoni.
Si nunca lo has probado, este puede ser un magnífico momento para descubrirlo.
Y, si puedes, guarda parte de esta compota.
Dentro de muy poco la necesitaremos para preparar una receta muy especial.
Una compota que sirve para mucho más que una coca.
Aunque la utilizamos en nuestra Coca de Sant Joan, esta compota tiene muchísimas posibilidades.
Nos encanta acompañando:
- Yogur natural o vegetal.
- Granola.
- Porridge.
- Cheesecakes.
- Tartaletas.
- Muffins.
- Brioche.
- Mousse de chocolate.
- Tostadas con mantequilla o crema de frutos secos.
Su equilibrio entre dulzor, acidez y notas florales la convierte en uno de esos básicos que siempre merece la pena tener en la nevera.
Ingredientes:
- 1 kg de ruibarbo fresco
- 200 g de azúcar integral de caña
- 10 flores secas de hibisco
- 1/2 cucharadita de extracto de vainilla (opcional)
- 1 cucharadita de jengibre molido (opcional)
- 2 estrellas de anís
Elaboración:
1. Preparar el ruibarbo
Lava bien los tallos y corta aproximadamente medio centímetro de ambos extremos.
Si alguno es especialmente grueso, pártelo longitudinalmente.
Después córtalo en trozos de unos dos centímetros.
Reserva aproximadamente 200 g y coloca el resto en una olla de fondo grueso.
2. La primera cocción
Añade el azúcar y las flores de hibisco.
Las flores aportarán un precioso tono rojizo y un delicado perfume floral que combina de maravilla con el carácter ligeramente ácido del ruibarbo.
Remueve suavemente.
Tapa la olla y cocina a fuego lento durante unos 15 minutos, hasta que el ruibarbo empiece a deshacerse y haya liberado buena parte de su jugo.
3. El toque final
Destapa la olla y sube ligeramente el fuego.
Añade ahora el ruibarbo que habías reservado.
De esta forma conseguirás una compota con distintas texturas y pequeños trozos que conservarán mejor su forma.
Cocina unos 15 minutos más.
Sabrás que está lista cuando pases un dedo por el dorso de una cuchara y el surco permanezca limpio.
4. Enfriar
Pasa la compota a un bol amplio.
Cuando se haya enfriado, retira las flores de hibisco.
Ya está lista para utilizar.
Cómo conservarla:
Puedes conservarla varios días en un recipiente hermético dentro de la nevera.
También admite perfectamente la congelación, algo que nosotros hacíamos cada primavera para seguir disfrutándola muchos meses después.
Una pequeña reivindicación del ruibarbo –
Nos gustan los ingredientes que todavía conservan cierta capacidad de sorprender.
El ruibarbo es uno de ellos.
No intenta parecer una fresa.
Ni una manzana.
Ni una ciruela.
Tiene personalidad propia.
Y quizá por eso combina tan bien con sabores tan distintos como la vainilla, los cítricos, las fresas, el chocolate o el hibisco.
Si nunca lo has cocinado, esperamos que esta receta sea el comienzo de una larga amistad.
Porque algunas recetas llegan para una temporada.
Y otras se quedan para siempre.
Puedes ver un vídeo de la receta paso a paso aquí.






