La receta que no sabe si quiere ser barrita o tarta.
Hay recetas que nacen con las cosas muy claras.
Y luego están estas.
Porque técnicamente son unas barritas.
Pero basta cambiar el molde para que se conviertan en una tarta espectacular.
Nos gusta pensar que simplemente se adaptan a los planes.
Merienda improvisada.
Cena con amigos.
Cumpleaños.
Martes cualquiera que merece mejorar un poco.
Funcionan sorprendentemente bien en todas las situaciones.
Una combinación inesperadamente buena.
Chocolate y frambuesa llevan décadas entendiéndose perfectamente.
Hasta aquí, ninguna sorpresa.
Pero entonces aparecen los anacardos.
El coco.
La naranja.
Y una invitada inesperada: la remolacha.
Que aporta color, jugosidad y una profundidad que resulta difícil de explicar y muy fácil de disfrutar.
Algunas recetas son mejores de lo que su lista de ingredientes hace pensar.
Esta es una de ellas.
Ingredientes para la base:
- 160 g de galletas Milola de Doble Chocolate y Plátano
- 120 g de harina de almendra
- 40 g de aceite de coco fundido
Ingredientes para el relleno:
- 240 g de anacardos remojados durante toda la noche o durante 20 minutos en agua caliente
- 120 g de crema de coco (la parte sólida de una lata de leche de coco)
- 50 g de aceite de coco fundido
- 60 g de sirope de arce
- 125 g de frambuesas frescas
- 50 g de remolacha cruda
- 1/2 cucharadita de extracto de vainilla
- Ralladura de una naranja
Para decorar:
- Chocolate negro fundido
Elaboración –
1. Preparar la base:
Precalienta el horno a 180 °C.
Tritura las galletas junto con la harina de almendra y el aceite de coco hasta obtener una textura similar a arena húmeda.
Presiona la mezcla en el fondo del molde elegido.
Rectangular para barritas.
Redondo para tarta.
Nosotros no juzgamos.
Hornea durante aproximadamente 10 minutos.
Retira del horno y deja enfriar completamente.
Preparar el relleno:
Escurre bien los anacardos y colócalos en un procesador de alimentos.
Añade la crema de coco, el aceite de coco, el sirope de arce, las frambuesas, la remolacha, la vainilla y la ralladura de naranja.
Tritura durante varios minutos hasta obtener una crema completamente lisa y sedosa.
La paciencia aquí merece la pena.
3. Montar y enfriar:
Vierte el relleno sobre la base ya fría y alisa la superficie.
Refrigera durante al menos tres o cuatro horas hasta que adquiera consistencia.
O toda la noche si eres de esas personas capaces de esperar.
Nosotros no siempre lo conseguimos.
4. El toque final:
Decora con hilos de chocolate negro fundido.
Corta en barritas o en porciones.
Sirve frío.
Y acepta los cumplidos con naturalidad.

Algunas variaciones que funcionan muy bien
- Sustituir las frambuesas por fresas o frutos del bosque.
- Añadir pistachos troceados para incorporar textura.
- Servir con una cucharada de yogur de coco o crème fraîche vegetal.
Cómo nos gusta servirlas:
Muy frías.
Con café.
Con un buen matcha.
Con una cava fresquito.
O directamente desde la nevera a las once de la noche mientras prometemos que será el último trozo.
Una pequeña reivindicación de la remolacha
La remolacha tiene un problema de imagen.
La mayoría de nosotros la asociamos a ensaladas y poco más.
Pero cuando se cruza con el chocolate ocurre algo extraordinario.
Aporta humedad.
Profundidad.
Y una complejidad difícil de identificar pero imposible de ignorar.
Quizá por eso lleva años apareciendo en algunos de los mejores pasteles de chocolate del mundo.
Y quizá por eso estas barritas desaparecen bastante más rápido de lo que deberían.
Si las preparas, ya nos contarás si acabaron siendo barritas o tarta.
Esperamos que os guste esta receta tanto como a nosotros. Si quieres ver un vídeo de la receta paso a paso, puedes hacerlo aquí. ¡A disfrutar!


