Un pequeño cereal con miles de años de historia.
Si preguntáramos cuáles son los cereales más conocidos, la mayoría responderíamos casi sin pensar.
Trigo.
Arroz.
Maíz.
Avena.
Y, quizá después de unos segundos, quinoa.
Pero hay otro cereal que lleva miles de años alimentando a millones de personas y que, sin embargo, sigue siendo un gran desconocido en buena parte de Europa.
Se llama mijo.
Y creemos que merece mucha más atención de la que recibe.
Un viejo conocido de muchas culturas
El mijo se cultiva desde hace miles de años en distintas regiones de África y Asia.
Durante siglos ha formado parte de la alimentación cotidiana de millones de personas gracias a algo muy sencillo:
Es nutritivo.
Resistente.
Versátil.
Y sorprendentemente agradable en la cocina.
Quizá no sea el cereal más famoso.
Pero sí uno de los más antiguos.
¿Por qué nos gusta tanto?
En Milola elegimos cada ingrediente por una razón.
Y el mijo reúne muchas de las cualidades que buscamos.
Naturalmente sin gluten
El mijo no contiene gluten de forma natural, lo que lo convierte en una excelente alternativa para personas con enfermedad celíaca o para quienes buscan ampliar la variedad de cereales presentes en su alimentación.
Rico en nutrientes
Aporta hidratos de carbono complejos, fibra, proteínas vegetales y minerales como el magnesio, el fósforo y el hierro.
También contiene vitaminas del grupo B y distintos compuestos antioxidantes.
No es un alimento milagroso.
Pero sí un ingrediente muy interesante dentro de una alimentación equilibrada.
Fácil de digerir
Su contenido en fibra contribuye al funcionamiento normal del sistema digestivo y ayuda a mantener una buena salud intestinal.
Como ocurre con muchos cereales integrales, también aporta una mayor sensación de saciedad.
Energía sostenida
El mijo tiene un índice glucémico relativamente bajo en comparación con otros cereales refinados.
Eso significa que la energía se libera de forma más gradual, ayudando a evitar grandes fluctuaciones de glucosa después de las comidas.
Un cereal que también cuida del planeta
Hay otra razón por la que el mijo nos parece especialmente interesante.
Es un cultivo extraordinariamente resistente.
Necesita menos agua que muchos otros cereales.
Tolera mejor la sequía.
Y puede crecer en terrenos donde otros cultivos tienen muchas más dificultades.
En un momento en el que la agricultura busca ser cada vez más eficiente y resiliente, recuperar cultivos tradicionales como el mijo tiene mucho sentido.
Al incorporar el mijo en nuestras galletas, también apoyamos una agricultura más respetuosa con el medio ambiente.
Cómo utilizar el mijo en casa
Si nunca lo has cocinado, probablemente te sorprenda lo fácil que resulta incorporarlo a la cocina cotidiana.
Puedes utilizarlo como base de:
- Ensaladas templadas.
- Bowls de verduras.
- Sopas.
- Guisos.
- Porridge.
- Hamburguesas vegetales.
También puedes cocinarlo como cocinarías arroz o quinoa.
Y su harina funciona muy bien en panes, bizcochos y repostería sin gluten.
¿Por qué utilizamos mijo en Milola?
Porque nos gusta que nuestras recetas sepan bien.
Pero también nos gusta que cada ingrediente aporte algo más que una simple función tecnológica.
El mijo aporta sabor.
Una textura delicadamente tierna.
Y una personalidad propia que combina muy bien con otros ingredientes mediterráneos.
No intentamos imitar al trigo.
Preferimos descubrir todo lo bueno que otros cereales pueden ofrecer.
Una pequeña reivindicación del mijo
Durante demasiado tiempo hemos pedido prácticamente todo a un único cereal.
Pan.
Pasta.
Harina.
Galletas.
Bollería.
Quizá ha llegado el momento de volver a mirar alrededor.
No para sustituir unos ingredientes por otros.
Sino para recuperar la enorme diversidad que siempre ha existido.
El mijo lleva miles de años acompañando a distintas culturas.
Nos alegra pensar que también puede formar parte de las mesas del futuro.




