Guía práctica para mantener una despensa saludable y aprovechar mejor tus ingredientes
Una de las cosas que aprendimos cuando empezamos a trabajar con ingredientes sin gluten es que una buena despensa no depende solo de lo que compras, sino también de cómo lo conservas.
Harinas de cereales ancestrales, semillas, frutos secos, legumbres o especias pueden mantenerse en perfecto estado durante mucho más tiempo si se almacenan correctamente. Además de evitar desperdicios, conservarás mejor su sabor, textura y propiedades.
Y lo mejor es que no necesitas soluciones complicadas. Un congelador y algunos recipientes herméticos de cristal pueden marcar una gran diferencia.
¿Qué entendemos por «superalimentos»?
Aunque el término superalimento se ha popularizado mucho en los últimos años, no existe una definición científica oficial.
Normalmente se utiliza para referirse a alimentos especialmente interesantes desde el punto de vista nutricional: cereales integrales, semillas, frutos secos, legumbres, bayas o determinados vegetales ricos en nutrientes.
Curiosamente, algunos de los alimentos más humildes de nuestra despensa, como las lentejas o la avena, tienen tanto o más valor nutricional que muchos ingredientes exóticos que suelen asociarse a esta categoría.
Ingredientes que merecen una conservación especial
Harinas y cereales
En una cocina sin gluten solemos trabajar con una gran variedad de cereales y pseudocereales:
- Trigo sarraceno
- Mijo
- Quinoa
- Amaranto
- Teff
- Arroz
- Maíz
- Sorgo
Al comprarlos, especialmente si son ecológicos o proceden de pequeños productores, es recomendable mantenerlos entre 48 y 72 horas en el congelador antes de almacenarlos. Este sencillo gesto ayuda a evitar posibles infestaciones de insectos que pueden venir de origen en forma de huevos microscópicos.
Después, guárdalos en recipientes herméticos de cristal en un lugar fresco y seco.
Semillas
Las semillas contienen aceites naturales muy valiosos, pero también más sensibles a la oxidación.
Chía (protagonista de una de nuestras galletas más queridas) – Puedes conservarla directamente en el congelador y utilizar la cantidad que necesites en cada momento.
Lino o linaza – Si está molido, el congelador es especialmente recomendable. Así evitarás que sus grasas se enrancien y conservarás mejor sus propiedades.
Frutos secos
Las almendras, avellanas, nueces o pistachos son una excelente fuente de grasas saludables, pero también pueden enranciarse con el tiempo.
Si compras cantidades grandes, una buena estrategia consiste en mantener una pequeña cantidad en la despensa para el consumo diario y guardar el resto en el congelador.
Por ejemplo:
- 250 g en un bote hermético para uso habitual.
- El resto en el congelador.
- Reposición a medida que se vaya agotando.
Es el sistema que utilizamos habitualmente en casa y nos permite comprar formatos más grandes sin preocuparnos por la conservación.
¿Y qué ocurre con los ingredientes en polvo?
Alimentos como:
- Açai
- Lúcuma
- Moringa
- Ashwagandha
- Remolacha en polvo
- Kale en polvo
- Espinaca en polvo
Suelen comercializarse en formatos pequeños y con una humedad muy baja, por lo que normalmente basta con conservarlos en la despensa, bien cerrados y alejados de la luz y el calor.
Cómo conservar las bayas
En el caso de las frutas del bosque, la mejor opción suele ser comprarlas congeladas.
De esta manera podrás utilizar únicamente la cantidad que necesites para:
- Batidos
- Porridges
- Yogures
- Bizcochos
- Helados caseros
Sin preocuparte por su rápida degradación en la nevera.
¿Por qué merece la pena dedicar unos minutos a organizar la despensa?
Porque una buena conservación te ayuda a:
- Reducir el desperdicio alimentario.
- Mantener mejor el sabor y la textura de los ingredientes.
- Preservar sus propiedades nutricionales.
- Ahorrar dinero al poder comprar formatos más grandes.
- Tener siempre ingredientes de calidad disponibles para cocinar.
En Milola creemos que cocinar bien empieza mucho antes de encender el horno.
Empieza cuando eliges buenos ingredientes. Cuando los conoces. Cuando los cuidas.
Porque una alimentación más consciente no consiste en acumular productos extraordinarios, sino en sacar el máximo partido a ingredientes sencillos que forman parte de nuestro día a día.
